Hace dos años ya y me encantaría que volviera a ser ahora mismo! Habrá que seguir viendo el fotolog, a ver cuando llega la nieve, se van a patinar sobre hielo, a los lagos de Bymarka, cuando llega el National Day, … ffff
Y si ayer cuando acabó el partido y el reportero de la sexta grababa a los jugadores en el vestuario no tenías ni idea de qué canción cantaban los jugadores, aquí la tienes:
Es “El hombre despechado” de Ricky López, moooola
Actualización:
Esta es la letra de la canción:
Mi novia suspiraba por poderse operar
lo que tira más que dos carretas.
Estaba acomplejada desde la pubertad.
En la “pandi” le llamaban la planeta.
Y aunque a mí me bastaran así,
en aras de verla feliz,
para san Valentín
me lucí.
Le regalé la operación:
medio kilo en cada teta.
Total, casi un millón
de las antiguas pesetas,
con la agravante
que a la acción
le da más mérito:
como buen currante,
tuve que pedir un crédito.
Así fue cómo mi Mari
cambió de sonrisa y de talla de sostén.
Pasó de cero a cien
más deprisa que un Ferrari.
También aumentó su vida social,
tanto que en un mes y sin motivo de queja
me viene con un “tenemos que hablar”.
Me sienta en el sofá y me suelta que me deja,
que necesita soledad para que su mente se equilibre,
que me quiere, pero no está enamorá,
que quiere ser libre.
Mentira, pues me entero que a la semana ya está
viviendo con un tal Casio,
-mira qué casualidad-
el monitor de su gimnasio.
Cornudo y apaleao,
me vi sin ella y sin saber
dónde poner los brazos.
Con cara de portero goleao
aún me faltaban por pagar 22 plazos.
La llamé y le dije:
“no hay derecho, esto no es justo,
aquí hay delito
y a los pechos me remito.
Yo estoy pagando el busto
con que otro pasa gusto”
y me replica:
“Santa Rita, santa Rita”.
Es una mala mujer.
Lo sé desde que no está a mi lado.
Es una mala mujer
y yo un hombre despechado.
Parece que este obsesionado con los suecos estos. Ya hablé de Ikea en El Club de la Lucha, o de la creatividad de sus anuncios y estaba decidido a no hablar más. Pero es que ahora hay dos temas interesantes relacionados con estas tiendas.
Primero, un nuevo blog, muy divertido, de un chaval que trabaja allí: El estilo Ikea. Cuenta con mucha gracia lo que tiene que sufrir con los indomables clientes que visitan la tienda; aparte de enseñarnos los muebles de Ikea que están en todas partes: películas, series, …
Se une así a esos blogs que te sacan una sonrisa contándote las anecdotas del curro, como por ejemplo Teleoperando
Segundo, la polémica blogosférica con la imagen aparecida en el nuevo catálogo de Ikea:
¿No ves nada raro? Pues mucha gente se ha mosqueado con el perrito que sale abajo a la derecha. Y aunque desde Ikea dicen que eso raro que tiene el perro, no es mas que su pierna, negando que sea un montaje, hay mucha gente que no lo tiene tan claro, y ve más bien unos extraños y grandes genitales masculinos.
Esta foto es del perro ampliada, y con los contornos más resaltados:
,
¿Casualidad? ¿Montaje de Ikea?(no se que iban a conseguir con eso) ¿La foto la hizo algún fotografo gracioso? ¿Es todo producto de la imaginación de mentes sucias?
Para rebajar un poco el tono sobrio de las últimas películas, vamos con una comedia, una comedia ochentera. Se trata de After Hours una película gamberra de Martin Scorsese de 1985 que en España se llamó ¡Jo, que noche!, teniendo en cuenta la historia de la peli, pues, para mi gusto, no es una mala traducción.
Para que os hagáis una idea del tono surrealista de la peli, en un principio la iba a dirigir Tim Burton, que por entonces no había hecho aún ni Beetle Juice.
Paul Hacket, un word processor que trabaja en una aburrida multinacional (sólo por eso ya me cae simpático) se va a la otra punta de Nueva York a ver a una chica que acaba de conocer en un bar. Volver a su casa va a ser mucho más dificil…. No tiene dinero, y se va encontrando con una serie de personajes problemáticos por el camino.
¿Porqué no tiene dinero? Pues porque en el viaje ha sufrido los efectos de un taxista neoyorquino (riete tu de los taxistas madrileños) y ha perdido su billete de 20 dolares por la ventana a ritmo de sevillanas. Comienzo prometedor…
Bueno, por la peli van desfilando los personajes más extraños (freakies diríamos hoy) de Nueva York haciendole la vida imposible, en el sentido literal de la palabra, a nuestro amigo Paul.
No os moriréis de risa, pero merece la pena verla.