Nos cuenta nuestra antropologa favorita, en los comentarios al jarabe de heroina, lo que las madres de Mexico les daban a sus niños en lugar del producto de Bayer: jarabe de Ajolote.
El ajolote es el bicho este que veis a la izquierda, todo un dios en la mitología mexicana/azteca/náhuatl.
Lo que no se muy bien, ni se si quiero saber, es cómo hacían el jarabe.
Es un dios, aunque un poco diferente a los que tenían nuestros amigos los griegos o los romanos, este especímen se ganó su puesto en el Olimpo huyendo de todo aquel que quería acabar con su vida.
No es que fuera un dios cobarde, sino inteligente y habilidoso:
“En la mitología náhuatl, el ajolote es la advocación acuática del dios Xolotl, hermano mellizo de Quetzalcóatl, monstruoso a causa del nacimiento gemelar. Xolotl se encuentra asociado a la idea del movimiento y de la vida, de acuerdo con la leyenda del quinto sol.
La dualidad se manifiesta en las transformaciones a las que recurre para evitar el sacrificio. Bernardino de Sahagún cuenta que Xolotl rehusaba la muerte, huyendo cuando vio llegar al verdugo y, ocultándose en las milpas, se convertió en una planta de maíz de dos cañas o ajolote (xolotl); al ser descubierto echó a correr otra vez y se escondó en un magueyal, donde tomó la forma de una penca doble o mejolote (metl-maguey y xolotl). Una vez más lo halló el verdugo y escapó de nuevo introduciéndose al agua, donde se transformó en un pez llamado axolotl. Ésta es su última metamorfosis. Finalmente, el verdugo lo atrapó y le dio muerte.
Xolotl es un dios que le tiene miedo a la muerte, que no la acepta y quiere escapar de ella mediante sus poderes de transformación”
Aída J. Ortega
…Sólo en México habría que escribir muchos volúmenes para expresar su realidad increíble. Después de casi 20 años de estar aquí, yo podría pasar todavía horas enteras, como lo he hecho tantas veces, contemplando una vasija de frijoles saltarines.
Racionalistas benévolos me han explicado que su movilidad se debe a una larva viva que tienen dentro, pero la explicación me parece pobre: lo maravilloso no es que los frijoles se muevan porque tengan larva dentro, sino que tengan una larva dentro para que puedan moverse.

Otra de las extrañas experiencias de mi vida fue mi primer encuentro con el ajolote (axólotl). Julio Cortázar cuenta, en uno de sus relatos, que conoció el ajolote en el Jardín des Plantes de París, un día en que quiso ver los leones. Al pasar frente a los acuarios –cuenta Cortázar– “soslayé los peces vulgares hasta dar de pronto con el axólotl”. Y concluye: “Me quedé mirándoles por una hora, y salí, incapaz de otra cosa”. A mí me sucedió lo mismo, en Pátzcuaro, sólo que no lo contemplé por una hora sino por una tarde entera, y volví varias veces.
Pero había allí algo que me impresionó más que el animal mismo, y era el letrero clavado en la puerta de la casa: “Se vende jarabe de Ajolote”.
Gabriel García Marquez
Fantasía y creación artística en América Latina y el Caribe.
Pues si que se vende, sí, incluso en Internet.
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